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El CGAC celebra un ciclo de cine checo en julio con sesiones al aire libre en Santiago

europapress.es, 25.6.2016

El Centro Galego de Arte Contemporáneo (CGAC) celebra un ciclo de cine checo en julio con sesiones al aire libre en Santiago, centrado en autores de la Nueva Ola (Nová Vlná) de los años sesenta y principios de los setenta.

De tal forma, las noches de los miércoles y jueves de julio se programarán siete títulos de grandes directores checos: Milos Forman, Jirí Menzel, Jirí Weiss, Karel Zeman, Karel Kachyna, Ivan Passer y Vera Chytilová.

Este ciclo se realiza en colaboración con el Centro de Linguas Modernas de la Universidade de Santiago (USC) y el Centro Checo en Madrid, y está dirigido por María Villamarín.

La entrada es gratuita y las películas se proyectarán a las 22,30 horas en versión original subtitulada en castellano. En caso de lluvia, las cintas se verán en el auditorio del CGAC.

De tal forma, la programación arranca el 6 de julio con '¡Al fuego, bomberos!', de Milos Forman. Tras ella, 'Alondras en el alambre', de Jirí Menzel (7 de julio); 'Romeo, Julieta y las tinieblas', de Jirí Weiss (13 de julio); 'Baron Prásil. El barón Munchaüsen', de Karel Zeman (20 de julio); 'Otra vez salto sobre los charcos', de Karel Kachyna (21 de julio); 'Iluminación íntima', de Ivan Passer (27 de julio); y 'Las margaritas', de Vera Chytilová (28 de julio).

IMPORTANCIA DEL MOVIMIENTO

Así explica María Villamarín la importancia de este auge de cineastas: "A mediados de los sesenta el movimiento de la Nová vlná se convirtió en un de los motores cinematográficos europeos, a un nivel parejo al de la Nouvelle Vague, aunque por su mayor cercanía esta última se conozca más. Esta Nueva Ola Checa estaba encabezada por una segunda generación de estudiantes salidos de la FAMU (Escuela de Cine y Televisión de la Academia de Artes Escénicas de Praga), que realizaron un cine estrechamente vinculado al contexto histórico, social y cultural del país".

De tal forma, "este sería el rasgo identificador del movimiento, formado por unos autores que no tenían ningún manifiesto definido y que, según los teóricos, carecían de una conciencia de grupo. Lo que los unía era a intención de romper las pautas del realismo socialista y la búsqueda de nuevas vías para contrarrestar la falta de libertad en la creación artística".

"En ese ambiente de efervescencia, esta corriente produjo cintas importantes para la historia del cine. Alguna de las más notables aparece con la incorporación de una plasticidad surrealista, evidente en la obra de Jan Svankmajer y, en general, en el género de la animación (representado en este ciclo por El barón Munchaüsen)", remarca. Así, se comienzan a abordar temáticas como problemáticas de la juventud y conflictos generacionales, junto a críticas del sistema político, con "un tratamiento irónico, lirismo y emotividad que desprenden los filmes a pesar de la dureza de las historias que narran".

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