Česká centra, Czech Centres

Česká centra / Czech centres - logo

About us in Media

Jiri Menzel: "El enemigo es la estupidez"

elmundo.es, 4.4. 2017

 

El director checho Jiri Menzel con dos tazas en los ojos EFE

LUIS MARTÍNEZ 

04/04/2017 02:08

Cuenta Jiri Menzel (Praga, 1938)que llegó a eso del cine por casualidad. Por eso o por laa estupidez de los estúpidos. Que, como dice, es "mucha y son muy numerosos". "Ahí acabábamos los que, según el tribunal que seleccionaba a los alumnos, no teníamos talento", dice serio. Él quería dedicarse al teatro. Pero no pudo ser. Y así, de repente, se vio delante de la posibilidad de ser director de cine. Ahora, la Filmoteca Nacional rinde homenaje mediante rigurosa y puntual retrospectiva al responsable de la mítica Trenes rigurosamente vigilados. La película de 1966 que, además de ganar un Oscar, descubrió al mundo las bondades de la Nueva Ola checa y, de paso, enseñó a mirar y hasta a respirar de otra manera. Con las retinas y los pulmones abiertos de par en par. Mucho antes de que La vida es bella, por ejemplo, se planteara construir una comedia alrededor del Holocausto, Menzel confeccionó una ácida sátira sobre el fin de la Segunda Guerra Mundial en la que nadie resulta ileso. "Cada vez tengo más claro que sólo el humor es capaz de explicar las cosas. La comedia es el arma más efectiva contra el poder", dice a modo de resumen de su ideario. Y su fe.

El fin de semana se vio sorprendido por un Cine Doré abarrotado. "Me resulta inexplicable, pero tampoco voy a llevar la contraria a nadie. Es un auténtico baño para mi ego", confiesa tranquilo y sin esbozar una sonrisa. Siempre, ya se ha dicho, serio. De alguna manera, homenajes como éste, le dan la razón. O por lo menos, le calman el ligero picor de la herida. Como recuerda, él fue de los que se quedó. Apenas entraron los tanques soviéticos en verano de 1968, muchos fueron los que huyeron. "Los comunistas, a pesar de todo, fueron listos. Abrieron las fronteras y todos los que pudieron huyeron. Sabían que era más fácil gobernar a los que se quedaran. Pero yo, como un amigo músico, decidimos quedarnos. No les podíamos dejar solos. ¿Qué pasaría si todos los Oscar acabábamos en Hollywood?", recuerda siempre en el límite exacto de una ironía que cultiva con precisión. Y sigue: "De todas formas, peor que los propios tanques, fueron los arribistas. Ver cómo aquellos a los que considerabas amigos corrían a plegarse al poder... Eso fue muy duro".

-¿Cuál cree que es el legado dejado por el comunismo ahora que se cumple el aniversario de la Revolución Rusa?

- El comunismo ha sido una gran farsa. Un siglo entero de puro teatro; un desastre absoluto. Cuando estaba rodando Alondras en el alambre [Osos de Oro en la Berlinale de 1969] estaba convencido de que con el tiempo los comunistas se darían cuenta de todas las brutalidades y de las tonterías hechas. Pero no. Es cómico antes que trágico. Un hombre serio jamás es consciente de todas las estupideces que hace. Es más, para eso sirve la seriedad para ser idiota sin remordimientos.

Para Menzel la censura dentro de la cual ha desarrollado la mayor parte de su trabajo ha acabado por ser una fuente de inspiración. "No la defenderé, pero se trabaja mejor dentro de unos límites a los que combates. Cuando acabó el control del Estado y todo el mundo pudo hacer lo que quería, rápidamente se vio que no había tanto genio reprimido. Muchos tontos quedaron al descubierto. Cuando todo está permitido es muy difícil dar con el enemigo. Yo siempre he tenido claro que el enemigo es la estupidez", dice y, de nuevo, no deja que en su cara se mueva un solo músculo. Siempre serio.

- ¿Hace falta ser checo para dominar el lenguaje de la ironía como Karel Capek o Jaroslav Hasek o usted?

- Algo raro ocurre en mi país. Hasta las canciones religiosas medievales son cómicas. Deberían no serlo, pero te ríes. Las cosas serias pocas veces son sinceras. Los profesores, para ser respetados, ponen cara seria. Y eso les delata. Uno aprende mucho más de alguien que se está riendo. La risa penetra el cerebro.

Y ahí lo deja. Serio.

Fuente