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ATRAPADORES DE POLVO, DE LUCIE FAULEROVÁ: EL CAOS COMO RECURSO LITERARIO

www.moonmagazine.info, 14. 7. 2020

Una experiencia literaria muy especial. Así nos lo cuenta Silvia Monterrubio. Atrapadores de polvo, de Lucie Faulerová. Ediciones Huso, 2020.

Anna o la invisibilidad

Anna es telefonista en una línea de información, trabajo que no le aporta satisfacción alguna. El resto de su tiempo libre lo pasa intentando aceptar el hecho de ser invisible para todos los demás, para el mundo, para su padre, para su madre… Todos los lunes tiene por costumbre tomar café con su hermana Dana, que tiene tres hijos, tres vidas que suplen en parte la suya propia, abandonada a la suerte desde hace tiempo. Cada conversación entre ellas se torna incómoda. Nada de afecto, nada de cariño, nada de comprensión. Huida o defensa. Ana se refugia en el sarcasmo y Dana deja abierta algunas heridas del pasado a las que prefieren dar la espalda.

Acaba su jornada laboral y Anna regresa a su piso. Tres relojes, en dos de los cuales las horas nunca coinciden y un tercero que jamás suena. Algún rollo de una sola noche. Cigarrillos. Soledad. Mucho alcohol y un montón de objetos inservibles, acumulando polvo sobre un mueble. Así resume su patética realidad. Nadie permanece en su vida. No acepta amor. Se defiende del cariño. Huye del respeto.

Víctor Kavi es expsicólogo y amigo de su hermana Dana. Comparte con ellas algo más que amistad. Bastarán unos pocos encuentros, provocados por Anna, para despertar en ella ciertas reacciones y actitudes hacia él y hacia sí misma, alentando en ella el deseo de saber y averiguar un hecho misterioso que se cierne sobre su propio pasado, olvidado y encerrado en alguna parte de la memoria de Anna y bajo llave.

Nos topamos también desde las primeras páginas con una segunda voz que nace de la propia protagonista, Anna, y que ella misma llama «el narrador». Aparece en ocasiones, cuando existe un conflicto interno entre Anna y su otro yo, cuando el límite entre sus dos realidades comienza a difuminarse. Y lo hace para ofrecernos una interpretación diferente de algunos hechos que se van sucediendo en su día a día. Representa la parte de su consciencia en la que todavía permanece algo de juicio.

Un trágico acontecimiento, enterrado en la memoria de Anna desde su infancia, se convertirá en la clave de por qué  siente que todo pasa de largo por su vida sin ser capaz ni siquiera de retener lo que más le importa o por qué su propia vida es inexistente para los que la rodean.

Atrapadores del polvo: El caos como base

Siempre he pensado que la magia de la literatura consiste en que un texto, una vez que se convierte en novela y cae en manos ajenas, deja irremediablemente de pertenecer a sus autores. Su lectura dará tantas interpretaciones diferentes como lectores tenga y como circunstancias hayan vivido esas personas. Puede que incluso se aleje demasiado de lo que el propio escritor o escritora hayan querido transmitir. Nunca he creído que los libros lleguen a nuestras manos de una manera casual y estoy convencida que llega por algo o para algo.

Cuando comencé a sumergirme en la historia de Atrapadores de polvo, me asombró su desorden narrativo. Faulerová salta de unos hechos a otros, juega con los puntos de vista, cambia de escenario y personajes a su antojo, sin previo aviso. Este caos narrativo se extiende al plano formal en el uso de los signos de puntuación y los tiempos verbales. Teniendo en cuenta mi propia tendencia al caos, dudé seriamente si me atraparía su lectura. Pero según avanzaba por sus páginas descubrí que realmente la manera en que ha sido escrita —desde el desorden más caótico posible— ha sido extraordinariamente acertada, porque ¿de qué otra forma podríamos hacerle entender al lector qué ocurre —y de qué manera— en la vida de una persona desequilibrada? Una persona cuya realidad, desde que era niña, ha sido conducida a través del dolor, la incomprensión y la falta absoluta de afecto y de cariño.

Es ahí donde Atrapadores de polvo nos muestra la otra realidad, ese otro mundo que muchas mentes son capaces de crear a modo de refugio, para intentar sobrevivir a ciertos sucesos. Otras realidades donde nos sentimos protegidos, aun encerrados en el dolor más absoluto; universos que vamos construyendo en paralelo a la verdadera realidad y que termina confundiendo nuestra mente y condicionando nuestros actos. Lucie Faulerová lo hace de manera sabia, gestionando el caos como recurso principal, tanto en el plano narrativo como en el formal, para expresar el desequilibrio rayano en la sociopatía del personaje encarnado en Anna. Un reto ambicioso del que no sale mal parada la autora, más si tenemos en cuenta que se trata de su primera novela.

Atrapadores de polvo está escrita desde las capas más profundas de la dermis, desde una doble pared tras la que se pretende proteger el alma de las cosas, confeccionada con los hilos más frágiles de que dispone la memoria para proporcionarle al corazón una gruesa sutura.

Una novela distinta

Desde mi personal y particular interpretación he de mencionar el impacto que me ha causado el uso de ciertas metáforas —inteligente ejercicio ¿de escritura peligrosa?—, en ocasiones brutales, para describir sucesos, como puede ser una ruptura sentimental.

Si te gustan las novelas que te tocan la fibra sensible, en las que, en ocasiones, se pierde el sentido de la moral, donde las miserias humanas perviven y marcan las líneas de salida y meta de una persona, y cuyo final te devuelve al punto de partida y te permite decidir el cierre, no dudes en leer Atrapadores de polvo, una novela distinta, una experiencia diferente.

- Silvia Monterrubio

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