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Dagmar Lieblová celebra su 88 cumpleaños con estudiantes en el Teatro Real

La superviviente del holocausto Dagmar Lieblová asistirá a un encuentro con estudiantes universitarios en el Teatro Real de Madrid con los que hablará de temas tan actuales como el odio racial, la manipulación de las masas, o abordará la situación de los refugiados en la Europa de hoy día en comparación con la de los judíos en la Segunda Guerra Mundial. El encuentro, el 19 de mayo a las 13h en la Sala de Actividades Paralela (entrada por calle Carlos III), que forma parte del programa educativo del Teatro Real con las universidades, está abierto a todo el público en general y también servirá para felicitar a Dagmar por los fantásticos 88 años que cumple ese día.

Siempre es toda una experiencia escuchar a Dagmar Lieblová, una mujer que no es solamente una superviviente, sino que sigue manteniendo intacta la energía y el carácter que le hizo superar el asesinato en los campos de concentración de toda su familia y muchos amigos. Es además una energía contagiosa que deja huella en todos aquellos que la han conocido.

A la vista de los acontecimientos, era más que improbable que Dagmar llegara a cumplir siquiera 16 años, y sin embargo, el destino ha querido que sea en España donde celebre su 88 cumpleaños. Lieblová estará esa semana presentando la traducción al español de sus memorias, ‘Estoy aquí por un error’ (Huso Editorial), en Madrid (en el Centro Sefarad Israel un día antes del encuentro en el Teatro Real), Segovia, Huesca y Toledo. La obra ha sido escrita por el historiador Marek Lauermann y traducida por Kepa Uharte.

Entrada libre hasta completar aforo.

El evento está organizado por el Centro Checo de Madrid, el Teatro Real y Huso Editorial.

 

Dagmar Lieblová (Kutná Hora, 1929) es una de las niñas que sobrevivió al campo de concentración nazi de Terezín. Nació en una familia judía asimilada y acomodada de Kutná Hora. La vida tranquila de la ciudad de provincias en el centro de la actual República Checa acabó con la ocupación alemana, que para la familia de Lieblová supuso la deportación al gueto de Terezín. Por un error en los ficheros alemanes sobre su fecha de nacimiento, fue el  único miembro de su familia en no ser transportada a Auschwitz, donde todos perecieron asesinados.

Con un envidiable espíritu y el raudal de energía que aún hoy día transmite, Dagmar Lieblová logró rehacer su vida trabajando de traductora y durante los años noventa presidiendo la asociación Iniciativa Terezín. Dagmar también viaja allí donde sea requerida para dar testimonio de forma incansable de la tragedia que le tocó sufrir en primera persona.

Ha visitado España recientemente coincidiendo con diversos estrenos de la ópera ‘Brundibár’ de Hans Krása, como el que tuvo lugar en el Teatro Real de Madrid. Ella fue una de las niñas del coro que la cantó en Terezín en decenas de ocasiones gracias al envenenado permiso de las autoridades nazis, que usaban el campo para mostrar a la Cruz Roja las supuestas buenas condiciones en las que mantenían a sus presos judíos.

En el campo de concentración de Terezín los nazis recluyeron entre los años 1941 y 1945 a más de 140.000 personas. En el gueto se empezó a desarrollar de forma espontánea la vida cultural. Se organizaban lecturas públicas, conciertos, espectáculos de cabaret, teatro y ópera. La cultura ayudó a los presos a soportar las terribles condiciones en las que vivían. En Terezín se encontraban reclusos numerosos músicos, pintores y actores. Las primeras actividades culturales se celebraban clandestinamente. Después, los nazis permitieron los eventos, que fueron utilizados para ocultar el holocausto.

Los niños eran en secreto educados para intentar prepararlos para el futuro, pero la mayor parte fueron enviados a campos de exterminio del este de Europa y de 7.590 sobrevivieron solamente 142. De los niños de Terezín se conservan diarios, versos, revistas publicadas ilegalmente y dibujos. En la educación de los niños en el campo se incluían representaciones de teatro de marionetas y clases de dibujo dirigidas por la graduada en la Bauhaus Friedl Dicker-Brandeis. Los dibujos de niños y adultos dan un testimonio único de la vida de los presos judíos en el campo. Algunos de los dibujos reflejan incluso las representaciones de la ópera ‘Brundibár’ o retratan a su compositor Hans Krása. La ópera infantil se convirtió en la actividad más existosa del campo y tuvo más de 50 representaciones. La última tuvo lugar en 1944, cuando fue usada por los nazis para engañar a una comisión de la Cruz Roja que visitó el gueto. También se realizaron grabaciones con un nuevo decorado que sirvieron para la película propagandística “El Führer regala una ciudad a los judíos“. Poco después comenzaron los transportes a Auchswitz, donde la mayor parte de los niños del coro fueron asesinados.

Más información:
www.teatro-real.com
www.husoeditorial.es