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Lucie Žáková interpretará la Misa en Re Mayor de Dvořák en la basílica de la Milagrosa de Madrid

Cantate Mundi, bajo la dirección de Miguel A. García Cañamero y con la gran organista checa Lucie Žáková, interpretarán la Misa en Re Mayor op. 86 de Antonín Dvořák el 24 de febrero a las 21h en la basílica de la Milagrosa en Madrid. La misa sonará en Madrid tal y como fue concebida en 1877 por el propio Antonín Dvořák, en su versión para coro y órgano. Entrada libre hasta completar aforo.

La Misa en Re mayor op. 86 fue una obra encargada por el arquitecto Josef Hlávka, fundador de la Academia Checa de las Ciencias y las Artes, que deseaba una obra religiosa para inaugurar una capilla que había construido en su castillo de Lužany. Fiel a este propósito, Dvořák hizo una partitura más bien modesta, en tres meses, para cuatro solistas, pequeño coro y órgano. Más tarde, en 1892, el editor Novello, que no había querido publicar la partitura en 1887, pidió al compositor una versión para gran orquesta, que se estrenó en Londres el 11 de marzo de 1893. 

La misa está compuesta por los siguientes movimientos:
-Kyrie
-Gloria
-Credo
-Sanctus
-Benedictus
-Agnus Dei

El concierto lo completará la pieza para órgano ‘La ilusoria promesa de la Edad Dorada’, perteneciente al ciclo ‘El laberinto del mundo y el paraíso del corazón’, del compositor checo Petr Eben. 

Antonín Dvořák nació el 8 de septiembre de 1841 en Nelahozeves, un pequeño pueblo al norte de Praga, en el seno de una familia de carniceros. Su padre le enseñó piano y órgano. Aunque a los trece años se traslada a la casa de su tío en Zlonice para aprender el oficio de carnicero, desarrolla ante todo su profundo interés por la música. En 1857 ingresó en la escuela de órgano de Praga y completó sus estudios de violín, a los que añadió también los de viola y piano en el Conservatorio de esta ciudad. Tocó como violinista en el Teatro Nacional de Praga bajo la batuta de Bedřich Smetana. Aunque viviendo en la pobreza, Dvořák empieza a componer sus primeras piezas de música. Entre 1871 y 1878 vivió pobremente como organista de la Iglesia de San Adalberto de Praga, dedicándose por completo a la composición, uno de cuyos ejemplos es la Misa en Re mayor Op. 86, para cuatro solistas, coro y orquesta. Su primer éxito musical lo obtuvo en 1873 con el estreno de la cantata Hymnus (Los herederos de la Montaña Blanca), que expresaba un fuerte sentimiento patriótico. Desde aquel momento, su nombre llegó a ser notorio, primero frente al público checo y después en el ámbito internacional. Sus composiciones empiezan a convertirse en obras de relieve mundial: Los Duetos de Moravia, el famoso oratorio Stabat Mater, Las danzas eslavas, etc. Comienza una serie de viajes al extranjero en los cuales cosecha éxitos, aplausos y alabanzas. Pasa a ser profesor de ciencia superior de composición en el Conservatorio de Música de Praga y es nombrado doctor honoris causa por la Universidad de Cambridge, así como por la Universidad Checa. Entabló amistad con Brahms, que fue uno de los primeros en reconocer su gran talento. Entre 1892 y 1895, Antonín Dvořák fue director del conservatorio Nacional de Música de Nueva York. En Estados Unidos adquirió gran afición por los espirituales negros y la música del país. Algunas de sus obras más famosas, el Te Deum, la Sinfonía nº 9 (Sinfonía del Nuevo Mundo) y el Cuarteto en Fa mayor, conocido como el Cuarteto Americano, las compuso en 1893, durante su estancia en América, el período más significativo de su vida. Inspirado en la tradición eslava, decidió allí penetrar en las raíces de la música autóctona para despertar el espíritu dormido de la tradición musical norteamericana. Actuó públicamente en contra del extendido racismo norteamericano, y el Conservatorio Nacional de América fue incluso el primero en admitir a los estudiantes de raza negra. Después de regresar a Praga, Dvořák es nombrado en 1901 director del Conservatorio. Se dedica ante todo a la ópera, y así nacen las famosas obras El diablo y Cachita, Rusalka, Ondina y Armida, la última que escribiría, estrenada en 1904, el mismo año de su muerte.

Cantate Mundi es una asociación musical con el objetivo de difundir la música coral, bien sea en forma de cursos y talleres, monográficos, o bien proyectos a largo plazo. Durante sus cinco años de trayectoria ha realizado un total de doce cursos y talleres en diferentes formatos con directores invitados de indiscutible profesionalidad y calidad musical, como es el caso de Miguel A. García Cañamero. Con este concierto se celebra el final del proyecto conjunto en el que han trabajado intensamente durante meses.

Organiza: Cantate Mundi con la colaboración del Centro Checo de Madrid.

Más información:
www.cantatemundi.com