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Miloš Forman cumple ochenta años

El director de cine checo Miloš Forman cumplirá ochenta años el próximo día 18 de este mes de febrero. Con este motivo, el Centro Checo en España está organizando una serie de actos en distintas ciudades. Su figura y su filmografía se mostrarán en una panorámica de cine checo en la Universidad de Granada y otras capitales como Madrid y Barcelona. También se ofrecerán algunas de sus más importantes películas como programa complementario a la exposición de carteles artísticos en el MuVIM de Valencia en el mes de noviembre.

La libertad, en el objetivo de Miloš Forman

Podría decirse que se trata de señales en el camino pero, en la vida de algunos seres humanos existen coincidencias, encuentros con otras personas que pueden ser vitales para ambos a la hora de ir definiendo sus propios destinos. El dramaturgo checo Václav Havel y el director de cine checo Miloš Forman fueron compañeros de colegio en la escuela pública Poděbrady. Parece que la trayectoria de ambos artistas es también compañera de pupitre en la defensa incondicional de la libertad. Y en las biografías personales de ambos ha quedado patente la enorme proyección internacional de sus obras y de su propia vida que es la principal fuente de su trabajo.

Havel falleció antes de terminar 2011 a los 75 años. Milos Forman cumplirá 80 años el día 18 de este mes de febrero de 2012.

Jan Tomáš Forman nació en 18 de febrero de 1932 en Čáslav, entonces Checoslovaquia, ahora Chequia, y vivió muy de cerca la privación de libertad que conduce a la pérdida de la vida de seres queridos. Cuando llevaron a sus padres protestantes a campos de concentración nazis, el niño Jan Tomáš pensó, o le hicieron pensar, que sus padres vivían placenteramente unas vacaciones en el campo. Luego, cuando asumió su propia vida huérfana??, descubrió la cruel realidad de su adolescencia.

Aquella triste realidad se adornaba con las sonrisas y los impulsos que le arrancaban sus “héroes”: Charles Chaplin, Buster Keaton, Harold Lloyd, Laurel y Hardy y los primeros westerns de John Ford. En aquella escuela pública, además de Havel, Forman coincidió con el cineasta polaco Jerzy Skolimowski y otros futuros colaboradores como Ivan Passer o el director de fotografía Miroslav Ondříček.

Miloš Forman estudió luego en la FAMU, la Escuela de Cine de Praga y, primero como guionista luego como director, encontró el camino para expresar su proclamación de la libertad como derecho básico de los seres humanos. Forman había vivido la experiencia nazi y luego el extremado control y la opresión del régimen comunista. De esa raíz surgirían algunas de sus manifestaciones artísticas que luego explicaba con sus propias palabras. Tras el estreno de “El escándalo Larry Flint”, Forman dijo: “…prefiero un país libre y atestado de mal gusto a un país refinado y sin libertades. La censura es el peor de los males”.

Mucho camino había recorrido el niño Forman que antes de la guerra aseguraba haber visto sólo alguna película en blanco y negro y Blancanieves y los siete enanitos. Al guionista no le gustaba como llevaban sus creaciones literarias al cine y por eso decidió hacerse director. Tras sus primeros documentales, Miloš Forman apuntó a su futuro con “Los amores de una rubia” y “¡Al fuego, bomberos!”, ambas nominadas a los Oscar a mejor película en habla no inglesa. Cuando los carros de combate soviéticos asolaron el jardín de la Primavera de Praga, Forman emprendió camino a Estados Unidos. En algunas de sus biografías se dice que Miloš Forman ha combinado en su carrera lo mejor de la tradición cinematográfica europea y americana.

En ese camino, Forman recibiría el aplauso y la admiración internacional con trece estatuillas, cinco Oscar por “Alguien voló sobre el nido del cuco” y ocho por “Amadeus”. La represión comunista y la libertad aparecían por todos los poros de la piel en la interpretación de Jack Nicholson. Las pasiones de los seres humanos, el genio, la admiración y la competitividad eran, junto a la belleza, algunas señas de identidad del enfrentamiento entre Mozart y Salieri.

Forman consiguió el éxito internacional sin que nadie pudiera encasillarle en un género o una nacionalidad sino en dos de sus enseñas: un comportamiento humano ansioso de libertad y de expresión individual.

Cuando, luego, preguntaron a Forman sobre su película rodada en España “Los fantasmas de Goya”, dijo: “Cuando era estudiante era muy idealista. Durante el tiempo que pasé en Praga, leí un libro sobre la Inquisición española y me recordó a la situación de mi país. Más tarde, en los años sesenta, visité el Museo del Prado por primera vez y allí vi los cuadros de Goya sobre ese tiempo. Así descubrí al personaje, a un pintor incomprensible porque por un lado hacía retratos de la reina y por otro una obra mucho más oscura, como los grabados y las pinturas negras. Sentí que esta dualidad encajaba con mi vida y, junto con Jean-Claude Carriére, como guionista, pensé en la posibilidad de hacer una película. En España descubrí que los actores, además de profesionales, eran mis amigos. Hacer esta película en España ha sido la experiencia más gozosa de mi vida profesional”.

En la Gran Vía madrileña puede verse estos días el musical “Hair”, basado en la mítica película de Forman. Los jóvenes que asisten a la representación se preguntan quiénes eran y qué hicieron aquellos “hippies” de pelo largo, faldas de colores, paz y amor. La respuesta es mucho más amplia y más sencilla: ¿qué hay entre Mozart, Goya, Larry Flint, el americano estrafalario de “El hombre de la luna” o el loco encerrado en un psiquiátrico que se convierte en un símbolo antisistema.

Felicidades, Miloš Forman.