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El MUVA acoge la exposición ‘1989: Bucarest, Praga y Varsovia’

Dentro de las jornadas ‘Los países de la Europa Centro-Oriental y la Unión Europea, treinta años después’, el Museo de la Universidad de Valladolid muestra la gran selección de fotografías de las transiciones a la democracia en Checoslovaquia, Polonia y Hungría de 1989, que ha podido verse ya en Madrid o Barcelona. Se trata de recordadas imágenes de fotógrafos de primer orden como Chris Niedenthal, Dana Kyndrová, Karel Cudlín o Pavel Hroch, entre otros muchos, que captan la atmósfera de aquellos días que cambiaron el destino de Europa. La inauguración tendrá lugar el 11 de diciembre a las 17h.

El año 1989 fue decisivo en la historia más reciente de Europa. El sistema comunista se reveló, finalmente, como un coloso con pies de barro. La difícil situación económica, sumada al creciente descontento social y las continuas protestas masivas, abrieron una brecha en el Telón de Acero. En apenas un año empezó el rápido proceso de democratización de todo el antiguo bloque soviético.

Uno de los fotógrafos cuyo trabajo podrá verse en la exposición es Chris Niedenthal, un reputado autor anglo-polaco, ganador del premio World Press Photo. Florin Andreescu representa a los fotógrafos rumanos con su particular modo de inmortalizar la cotidianidad rumana en aquellos tiempos. Los eventos en Checoslovaquia de 1989 fueron retratados por varios excelentes fotógrafos. En la muestra podrán verse fotografías de Dana Kyndrová, Radek Bajgar, Radovan Boček, Karel Cudlín, Přemysl Hněvkovský, Pavel Hroch, Lubomír Kotek, Michal Krumphanzl, Petr Matička, Jan Šibík y Pavel Štecha.

Polonia fue un caso especial. En 1980 había surgido el multitudinario movimiento Solidarność, convirtiéndose en el primer sindicato independiente del régimen comunista en la historia del bloque oriental. Nueve años después los cambios eran ya inminentes. Las negociaciones de la Mesa Redonda entre el gobierno y la oposición llevaron a un pacto que permitió la celebración, el 4 de junio de 1989, de las primeras elecciones libres tras el Telón de Acero. El resultado fue la victoria de Solidarność y la formación de un gobierno de transición presidido por el representante de la oposición, Tadeusz Mazowiecki. Este hecho fue la punta de lanza que inició la avalancha de cambios en toda la Europa Centro-Oriental y el desmantelamiento del mundo de los dos bloques culminado con la caída del Muro de Berlín.

Mientras que en Polonia ya estaba en marcha el proceso de transición democrática, el Partido Comunista de Checoslovaquia intentaba mantener su poder. Así intentaron parar con una fuerza brutal una manifestación de estudiantes el día 17 de Noviembre de 1989, y esto fue la gota que colmó el vaso. En los días posteriores se llenaron las plazas de las ciudades checas con multitudes de manifestantes y los comunistas tuvieron que marcharse. 

Como en otros países vecinos, en 1989 una buena parte de la sociedad rumana estaba hastiada del régimen dictatorial de Nicolae Ceaușescu. A diferencia de otros líderes de los países miembros del Pacto de Varsovia, Ceaușescu no era demasiado prosoviético, y había optado por una política exterior independiente. Mientras el presidente de la Unión Soviética, Mijaíl Gorbachov expresaba la necesidad de reformas, Ceaușescu apuntaba a una política de línea dura y de culto a su personalidad. En consecuencia, la revolución rumana fue más dura y contó con muchas víctimas mortales y manifestantes heridos.

Exposición organizada por el Instituto de Estudios Europeos (IEE) de la Universidad de Valladolid con el Museo de la Universidad de Valladolid, el Instituto Polaco de Cultura, el Centro Checo, la Embajada de Hungría y el Instituto Cultural Rumano.